martes, 21 de septiembre de 2010

Las comidas inolvidables de mi vida.

Hace siete años, cuando una de mis amiga estudiaba en Barcelona, una revista dominical publicó una lista de comidas imperdibles en Venezuela, alguien se la hizo llegar por correo y la nostalgia la hizo crear su propia lista y enviarla por correo a sus amigas mas cercanas.

Para entonces, yo aun no cocinaba, es obvio que en su lista no había nada elaborado por mi. Así que en aquel momento decidí crear una lista de comidas y momentos relacionado con ellas y nuestras otras dos amigas, he guardado ese correo todo este tiempo, quise transcribir esa lista y agregarle un poco mas de estos años, de comidas y momentos con ellas y de comidas y momentos con otras personas. Aquí voy.

- El pavo de mi mamá, en general toda su comida.
- La carne molida de la mamá de Cotto.
- La Chalupa de la mamá de Andre.
- El arroz con leche de la mamá de Fede. El único que como.
- El fondue de queso de Andre. En general toda su comida.
- La torta de zanahoria de Fede.
- Las invitadas a comer de Cotto.
- Los heladitos de Sabana Grande esperando para concursar en la Soda de la Noche.
- Los tragos de tequila, al salir de la universidad.
- Los cachitos de la panadería de la Tahona, cuando amanecíamos estudiando estadísticas.
- Las arepas despues de la rumba en Triboo.
- El vino o cualquier bebida espirituosa cuando un hombre nos decepcionaba.
- Las vodkas brindadas en Triboo por algún levante de momento.
- El trago llamado "El Capitán" que se tomo Andre, la primera vez que salimos juntas a rumbear.
- Las cervezas los miércoles en el León.
- Las cervezas del primer concierto de Ricardo Arjona.
- Las cenas en casa del papá de Andre.
- Los pancitos hechos por la mamá de Fede, cuando íbamos temprano a estudiar estadísticas.
- La cena en el Brasero, cuando pasamos estadística.
- Las crepes de Mondo Cafe, cuando eximimos sociologia.
- Los tragos de nuestra graduación.
- Los pasapalos de la graduación de Fede.
- La Moet de cuando Andre se comprometió. (Hasta aquí llega la lista original)
- Los burritos de las primeras salidas con Fidel.
- El salmón del matrimonio de Andre.
- Los almuerzos con Cotto al salir del colegio.
- La meriendas con Claudia al salir del postgrado (escapadas)
- El dulcito de tamarindo que me estaba comiendo, mientras Fidel me decía que quería pasar el resto de su vida conmigo.
- El desayuno en la cama de nuestra primera mañana como esposos.
- El risotto de champiñones de Fede. (y la torta de zanahoria)
- Las cachapas, las empanadas y los plátanos dulces de Fidel.
- La pasta con tomate, la tortilla de papas y las ensaladas de Caro
- La sopa de cebolla de mi suegro.
- La ensalada de gallina de mi suegra.
- La cena de mi graduación de postgrado.
- Los nachos de Dennys, en Orlando.
- El arroz con fideito y los tostones de Mercedes.
- Un tecito verde en Starbucks, con Amelia.
- Las tortas heladas que compraba con Marila.
- La pizza que comi con mi bro, un día antes de casarme.
- Mi torta marmoleada.
- Las hallacas que hago con mis amigas todos los años.
- Las comidas recalentadas el 25 de diciembre y el 1 de enero.
- Las arepas de la mamá de Lisette.
- Las empanadas de cazón en Conejero.
- El heladito de avellana con Andre en Bogotá.
- Los almuerzos con mi hermana Rina, todos los martes desde que Mariana nació.
- El pescado frito en cayo Sombrero.

Cuando terminé la primera lista hace siete años, les dije a las destinatarias, que estaba segura que esa lista continuaría, y heme aquí, cada momento una comida para conmemorarlo, y nuevas personas para compartir, y es que así celebramos cada cosas que nos pasa, aunque estemos a dieta, nuestro espíritu jamas lo estará.
Continuará...






sábado, 11 de septiembre de 2010

Amor a la carta

Hace unos meses atrás, una vieja amiga publicó en twitter que había estado haciendo unas galletas y le quedaron duras, como ya se ha vuelto costumbre entre nosotras aproveché para burlarme de ella, y entre burla y burla me entere que su bebé es alérgico al huevo, pero ama las galletas y mi amiga, había estado buscando recetas de galletas sin huevo para complacerlo, tarea nada sencilla.

Me encanta cocinar, lo disfruto, me relaja, me parece arte, alquimia, ver una cebolla caramelizar, perderme en el olor de un sofrito criollo (para que sea criollo debe tener ají dulce, como dijo alguna vez Sumito Estevez Venezuela huele a ají dulce), dejarme tentar por la cremosidad del chocolate cuando se derrite en baño de María, mmmm, se me hace agua la boca, se despiertan todos mis sentidos. Así que creo que nadie debe privarse de comer lo que le gusta.

Como soy súper metiche me dediqué a buscar recetas de galletas sin huevos, es lo que haría por mi hija, es lo que mamá hubiese hecho por mi, ese pensamiento me conecto con un recuerdo de mi infancia, mi mamá, con su pañuelito en la cabeza y su delantal, parada frente a su cocina, cantando, mientras yo sentada afuera, bien lejos de la candela, la observaba y le conversaba, a veces simplemente escuchaba como ella cantaba. Pensar en eso me trae nostalgia, porque es de lo primeros recuerdos que tengo, siempre estábamos ella y yo, porque mis hermanos estaban en el colegio.

Cuando ya tuve edad para ir y regresar sola del colegio, allí estaba ella, impregnado la casa con el olor de su comida, con el olor de su esmero y dedicación, de su consentidera, a mi bro y a mi no nos gustaba la pasta verde, pero al resto de los hermanos y a papá sí, y mi mamá hacia dos tipos de pastas, porque nada le costaba, y porque mucho amor le sobraba.

Al igual que el chef Gusteau en la película Ratatouille estoy de acuerdo con la afirmación de que cualquiera puede cocinar, yo le agregaría cualquiera que quiera servir a otro puede cocinar, los principales ingredientes son el amor y la disposición, lo demás esta en una receta. Del lado del comensal funcionan la sensación y la percepción, como se nota en la misma película cuando el critico Ego prueba el plato de Ratatouille, automáticamente se transporta a lo que ese sabor significa, recuerdo, cariño, amor de mamá. Todos tenemos historias similares a Ego, solo hay que buscar en los recuerdos de nuestra infancia, en los sabores de la adolescencia, en los gusto del adulto.

Todas las comidas memorables de mi vida estan asociadas con un momento especial, siempre hay una historia de consentimiento, una persona que exige y otra que esta dispuesta a servir. "Mamita, puedes hacerme una torta" y mi mamá interrumpia su siesta, para ir a hacer una torta rápida y sencilla, pero que aun hoy en día me sabe a gloria, aunque haya comido postres muy elaborado, ninguno es como esa torta, hecha por mamita una tarde de mi infancia.

Así que cuando pienso en Simón, el hijo de mi amiga, hecho un hombre, no sé si recuerde que las galletas de su mamá eran duras, creo que siempre recordará que comió muchas galletas, que junto a ella se divirtió mucho cocinando, porque a su mamá nada la detuvo, porque se esmeró, y no desistió en hacerlas, buscando una receta que lo complaciera. Ese olor y ese recuerdo lo llevará a su infancia, al lugar más seguro de su niñez, al amor de su mamá una tarde cualquiera.


sábado, 28 de agosto de 2010

Love/Hate

  • Nota: Hace algunos años, una de mis amiga que comparte como yo el gusto por la escritura, realizo una lista de gusto y disgustos, y hoy he querido tomar su idea para hacer lo mismo. Aún cuando es en español, para ser coherente con la imagen, utilizare: I love, I hate, como se lee en la misma.

I love...
- Dios
- Mariana
- Fidel
- Mis padres
- Mis hermanos
- Mis sobrinos
- Mis amigos
- Mis alumnos

I Hate
- Las injusticias
- La maldad
- Las dictaduras

I love...
- Los recuerdos de mi infancia
- Los días de playa
- El Ávila
- La Universidad
- Las tardes con mis amigas
- La sonrisa de los niños
- Las mañanas de domingo.
- El cine
- Las vacaciones.
- Los Roques

I hate...
- Las palabras con malas intenciones.
- Aquello que lastima a los que quiero.
- Los gritos.

I love...
- Los besitos de Fidel.
- Los pucheros de Mariana
- El olor de mamá.
- Los chistes de papá.
- La bulla de mis hermanos.
- Las risas de mis sobrinos.
- Las familias grandes.

I hate...
- El racismo.
- Las peleas
- Las despedidas

I love...
- Los emails que sustituyen las cartas.
- Las personas chiquitas de tamaño.
- Las palabras en italiano mal dicho.
- Los caballos con pecas.
- Los apellidos que se vuelven nombres.
- Las noticias bien redactadas.
- La zumba.
- La inteligencia nata.

I hate...
- La opresión.
- Las mentiras.
- La hipocresía

I love...
- Las maldades de Fidel
- Los abrazos a las tres de la mañana.
- Los besitos robados.
- Los mensajitos subidos de tono.
- Como se escucha mi nombre en su voz.
- Las miradas fijas que nos damos al despertar de la siesta.
- El olor de su piel.
- Los cariñitos en la espalda.

I love...
- La crema de auyama.
- El fondant de chocolate.
- El risotto de champiñones hecho para mí.
- Las cachapitas de desayuno.
- Las empanadas de cazón.
- Un tecito verde en Starbucks.
- Las parrillas.

I love...
- La voz de Mariana.
- Su mirada.
- Nuestras citas a las 4:30 de la mañana
- Parir
- Amamantar
- Su llanto cuando me busca
- Su sonrisa cuando me encuentra
- La alegria en mi corazón desde que nació

I love...
- Los viernes.
- Yoga
- Hacer ejercicios.
- Cocinar
- Que me cocinen
- Hacer el amor

I love...
- Ser mamá.
- Ser hija.
- Ser esposa.
- Ser hermana.
- Ser amiga.
- Ser tía
- Ser alumna
- Ser maestra.
- Ser yo


Creo que siempre voy a amar más cosas, de las que soy capaz de despreciar, porque el amor siempre es mas fuerte, y ocupa más espacios, afortunadamente.

domingo, 1 de agosto de 2010

Amamantar




"Desde que naciste, me siento flamante,
como si me hubieras prendido.
Mi cuerpo desinhibido, de vanidad eximido.
Mi cuerpo valiente parió a su pariente"

Del 1 al 7 de agosto se celebra en América la semana de la lactancia materna. No lo sabía, es otra de esas cosas que una va descubriendo cuando el mundo se le expande, así como se expande el vientre cuando uno tiene un bebé dentro. Llevo ocho meses amamantando, me siento feliz, dichosa y orgullosa, por mí y por mi hija. Sin embargo recuerdo cuando todo empezó.

Durante el embarazo me informé todo lo que pude a través de libros sobre los beneficios de la lactancia y de cuáles eran las mejores técnica para hacerlo, que si era un proceso natural, que todas las madres deben poder, que es lo mejor para el bebé, yo tenía mucha ilusión, me imaginaba amamantando, sonriente, feliz, dichosa. La realidad inicial fue otra.

Lo primero que hice al tener a Mariana en mis brazo fue ponerla en el pecho, según los libros ella debía succionar, ahora que lo recuerdo ella estaba tan aturdida, imagino yo, que tratando de descifrar por qué ella estaba por un lado y yo por el otro, si solo cinco minutos antes estábamos conectadas a través del cordón umbilical. Luego ya en la habitación la puse de nuevo en mi pecho y ella se durmió, hoy sé que fue mas por el olor conocido y el cansancio, y no por estar tomando leche como me hizo creer la "experta" en lactancia de la clínica.

Fue un duro camino para mí iniciar la lactancia, mi mamá me apoyo mucho, me dijo que era necesario que me tomara el tiempo para aprender a amamantarla, que no pasaba nada que le diera tetero mientras tanto, que no creyera que ella después no iba a tomar el pecho, que cada persona y cada bebé es distinto, que Mariana se iba a pegar porque para los bebés es fundamental estar pegaditos a su mamá. Mi amiga Lisette se caló la otra parte de la cantaleta y hasta vino el 24 de diciembre a ayudarme con las posturas que era lo mas difícil para mí, porque a Dios gracia, mis pechos estaban llenos. Formalmente comencé a amamantar a Mariana, más de una toma, y a suplir los teteros alrededor del 2 de enero, y me costaría algún tiempo más empezar a disfrutarlo, pero lo logré.

Hoy en día agradezco a Dios lo terca que puedo ser, si bien a veces mi terquedad es engorrosa, fastidiosa y saca piedra, es esta una de esas ocasiones en las que me alegro de ser terca, o como dice mi adorada profe de yoga, voluntariosa. Amamantar a Mariana ha sido una experiencia única, de comunicación, entrega y conexión, un momento íntimo que hemos compartido las dos, y que creo es la base de como será nuestra relación, franca, paciente y sobre todo muy a nuestro estilo.

En algún momento de estos ocho meses, estando sentada en la sala de espera del pediatra, habíamos varias mamás, desde recién nacidos hasta seis meses, y no hubo una sola que no dijera que fue difícil, que lloraban mucho, que dolía, que no sabían que hacer, que más de una vez pensaron en abandonar, pero estas mujeres también era voluntariosas. Ojalá en algún momento, estos grupos que celebran la semana de la lactancia materna, o que dan apoyo a las mujeres durante el proceso, partieran desde el objetivo general de explicar que no es tan sencillo como lo dicen los libros, que conlleva un proceso físico de sensaciones nuevas, y procesos emotivo que te enfrentaran con nuevos sentimientos y nuevas emociones.

He aprendido a lidiar con mis emociones y sensaciones, la he amamantado durante ocho meses, estamos poco a poco dejando el pecho, pero me siento feliz porque ha sido a nuestro ritmo, ella estuvo lista antes que yo, para complacerme, aún seguimos en una toma, tempranito en la mañana, acurrucaditas las dos, ella tomando mi mano y yo besando su carita a cada rato, si ella hubiera querido más, sin importar las opiniones de las personas que les parece exagerado amamantar a un niño más allá de los 6 meses, lo hubiera hecho, porque ninguna opinión es para mí más importante que la necesidad de mi hija.

Ha sido maravilloso, único e irrepetible porque creo que con cada hijo será distinto. Me alegra que exista una semana dedicada a reflexionar y educar sobre la importancia de la lactancia, todos los beneficios para el bebé y todos los beneficios para una, lo maravilloso de reafirmar que nuestros cuerpos son perfectos, no solo cobijan un ser sino que además desarrolla la capacidad para alimentarlo, para sentirse parte de la creación, para entender el amor, para sentirse Dios.

"Tú circulaste por mí, hiciste un camino divino
abriste un túnel, destapaste mi destino.
Tú me has dado el soplo de la creación,
eres energía luz del sol.
Tú me has deletreado la palabra amor:
a eme o ere ce i t o"



sábado, 10 de julio de 2010

El primer amor


Hace unas semanas fuimos al Avila por primera vez con Mariana, Fidel se la colgó en el cangurito y nos fuimos los tres a nuestra aventura. La Montaña es uno de nuestros lugares favoritos y desde el embarazo él soñaba con llevarla. Ese día, la sonrisa no le cabía en la cara y por supuesto tenía esa mirada radiante que lo acompaña desde que ella nació.

Mientras los veía subir, pensaba en ese amor tan grande que se le desborda a mi marido por esa pequeña mujercita, me sonreía de recordar como a veces lo veo en la madrugada viendo a Mariana dormir a través del monitor, como disfruta cada cosa que tiene que ver con ella, me siento feliz de que ellos se tengan. En verdad me siento feliz de estar presenciado el primer amor de la vida de mi hija.

Mi papá fue el primer hombre que conquisté, el que más me ha consentido, el que más me ha complacido y el que más me ha querido. Me enseñó a través de nuestra relación a relacionarme con los del sexo opuesto y ademas a sentirme segura. Fue a través de sus ojos que me ví linda por primera vez cuando pensaba que era fea, fue a través de su amor que me sentí segura de ser amada por cualquier hombre, fue a través de su respeto que aprendí a respetarme.

Los padres (ambos) son la ventana a la vida, aprendemos a ver el mundo a través de sus ojos, y aunque la mayor influencia que tenemos viene de mamá, los papás ocupan la mitad de esa influencia, en la relación con las hijas serán quienes por lo general definan nuestra relaciones amorosas . Muchas personas pensaran, y las que tuvieron un padre ausente, que no estuvo, que no apareció? Para eso también hay una explicación, pero es psicológica, y aun yo no soy psicóloga. El hecho es que papá es quien enseña a la niña a relacionarse con los varones, y el primer hombre de quien nos enamoramos, porque es el primero que nos ofrece confianza, amor incondicional, seguridad y respeto.

El primer amor de una mujer es la relación mas importante de su vida. Nunca he olvidado mi primer amor, cuando nos casamos le confesé a Fidel que mi amor por ese "señor" sería eterno, mi esposo sonrío y me dijo que ya lo sabía y que no pretendía hacer nada por cambiarlo. Ese señor se llama Nelson Antonio Rodríguez , y es mi papá.

Por eso sonrío al ver a Fidel con Mariana, porque juntos empiezan un recorrido que yo inicié hace muchos años de la mano mi papá, en ese camino de amor, van a encontrarse con situaciones muy divertidas, algunas cargadas de mucha emoción, de rebeldía, de discusiones, de aprendizaje para ambos, pero en la medida en que la respete y la ame, ella sentirá confianza y cuando sea adulta buscara cualidades similares en un buen hombre. Un hombre que la consientan como él la consintió, que la escuche, como él la escucho, que la respete como él la respeto y que la ame, aunque parezca imposible, como él la amara siempre.













domingo, 4 de julio de 2010

Mujer y Madre


Hace seis meses y medio me convertí en mamá, dar a luz a mi hija ha sido hasta ahora la experiencia más fascinante que he vivido, me refiero al parto, ese momento de completa conexión con tu cuerpo, donde en cada respiración vas ayudando a tu bebé a tomar posición, para dejar su mundo perfecto y avanzar a uno que siendo imperfecto es muy interesante. Mi hermano en uno de sus escrito reseña este momento de la siguiente manera: " … aguanto como una macha y como si nada el dar a luz a Mariana Isabel". Ahora que lo pienso, la verdad es que lo aguante como una mujer, todavía no conozco ningún macho que de a luz un hijo, no entiendo porque le damos connotación femenina a términos masculinos, cuando la palabra de género femenino existe, solo se puede dar a luz como mujer, entonces cabe decir, aguante como una mujer y con mucha respiración y concentración, el dar a luz a Mariana Isabel.

Cuando estaba embarazada, me pregunté muchas veces por qué se usaban los términos dar a luz o alumbramiento para sustituir la palabra parir; después de parir, me di cuenta que ella trajo luz a mi vida, y no es porque antes no tuviese alegrías o viviese en las penumbras, sino porque Mariana le dio luz a todos los rincones de mi vida, de mi corazón, de mi mente y de mi alma, ahora no puedo dejar de ver esas cosas de mi ser, que guardaba para reflexionar y resolver mas adelante, el mas adelante nunca llego, primero llego mi hija.

Desde ante de concebirla, yo sabia que me tomaría un tiempo en mi carrera para dedicarme a su crianza, por lo menos en los dos o tres primeros años de su vida, en ocasiones he visto las caras de personas, la mayoría mujeres que haciendo una mueca en su cara, preguntaban con el mayor tacto posible, pero sin poder disimular: “y entonces para que estudiaste tanto?, o “bueno, eso era antes que las mujeres se dedicaban solo a las labores de la casa y los hijos, ahora los tiempos han cambiado y además los niños son diferentes”. No doy mayores explicaciones al respecto, porque es engancharse y, dependiendo del caso una respuestita mías podría desencadenar una larga discusión cuando menos y cuando más lograr que la persona que hizo la pregunta se cuestione sobre la crianza de sus propios hijos.

En otras oportunidades al llenar una planilla de cualquier cosa, solicitud de tarjetas de crédito, ingreso a una clínica, etc., Profesión: Educadora, Trabajo: casa, automáticamente la Sra. o Srta. (si, siempre es mujer) exclama, ah! Usted no trabaja?, por lo general yo de irreverente contesto: no, yo no trabajo, y trato de poner mi mejor cara de mantenida, si mi esposo está presente, siempre dice muy serio: “ella tiene el trabajo mas difícil del mundo porque tiene que saber de todo y no es remunerado” la Sra. o Srta. en cuestión lo mira con ojos de borrego, le sonríe y le dice que tiene razón, pero a mi me sigue viviendo como la mantenida de este buen hombre. Gracias a Dios, este hombre es mi mayor apoyo.

Al convertirme en madre, casi instantáneamente empecé a escuchar a mi alrededor frases como las siguientes: "ahora lo primordial es ser madre, lo demás pasa a un segundo plano" yo me preguntaba, qué será lo demás?. Otro comentario: "una es ahora primero madre que mujer" “una se pierde a una misma” y yo con mis preguntas internas: será que me estafaron y todas menos yo habían venido con un botoncito en la nuca, "modo madre" "modo mujer" "modo profesional". Creo que estas dudas sumado a otras muchas cosas genero en mí la llamada tristeza purperal que me dio todo el primer mes de vida de mi hija.

Y es que como dice la Dra. Christiane Northup, en su libro Madres e hijas, a un gran número de mujeres la maternidad nos produce mas conflictos y ambivalencias de lo que reconocemos, porque no queremos que nos llamen malas madres o que nos acusen de no querer a nuestros hijos. Yo lloraba todos los días, y me cuestionaba muchísimo como es que si ya tengo a mi bebé no me siento la mas dichosa? no dormí las dos primeras noches y me fue muy difícil amamantar, me sentía llena de dudas y culpas, mientras a mi alrededor muchas mujeres entre madres de mis amigas, amigas, madre propia y hermanas, seguían hablándome del cambio en las prioridades, de la felicidad que se siente, de todo lo que pasa ahora a un segundo plano. Y yo solo pensaba como no sentir dudas ante la única decisión en la vida de una mujer que le cambia totalmente el futuro? Quedar embarazada, como dice la Dra. Northup requiere poca reflexión, pero criar un hijo sano y seguro, es sin lugar dudas el trabajo mas difícil que existe, y yo creo que es porque una no puede hacer "undo", “editar” o “borrar”.

Tenemos que soportar que culturalmente se crea que la crianza es instintiva, un dispositivo que tenemos las mujeres, que se activa en el mismo momento en el que el bebé abandona nuestro útero. La maternidad esta muy asociada con la palabra sacrificio y tal vez sea esa la razón por la cual cuando te ven llorando, el tiempo que te dura la tristeza, la gente te diga: “si, es que ahora eres madre, es normal”. A nadie se le ocurre pensar que una estas muerta de miedo, que no tienes idea de lo que tienes que hacer, que la angustia se apodera de ti, y que ciertamente esto no puede estar asociado a ser madre, puede estar asociado a las hormonas que se desequilibran después del parto, a algunos medicamentos que te manden o a emociones reprimidas, pero me niego a pensar que están asociadas al ser madre, porque si es así seria hasta estúpido que quisiéramos volver a pasar por esto. Pero como la maternidad también esta relacionada con el sentimentalismo exacerbado de la publicidad y el marketing, el sacrificio de una madre da para eso y más.

La noche en la que Mariana cumplió 4 meses, me sentía un tanto agobiada, mi esposo la cuidad muy bien, así que decidí salir a cenar con una de mis mejores amigas, por primera vez sola, sin mi bebé y sin mi esposo. Mi amiga aún no es madre y tal vez por eso, ha sido una de las personas que más apoyo emocional me ha brindado, adora a mi hija, con pasión y locura, pero ha sabido darle amor y cariño a la amiga de ella que aun sigue por estos lados, aunque muchas personas no se den cuenta. Mi esposo tambien ha sabido darle apoyo incondicional a mis dudas y ambivalencias, y sigue viéndome como su esposa ante todo. Esa noche, al regresar a mi casa, me cruce con mi vecina, eran cerca de las 11 de la noche, y ella sorprendida me pregunto: y Mariana? Yo le conteste que yo había ido a cenar y ella estaba con su papa, y la vecina solo exclamo ay, no! Y movió la cabeza, con desaprobación. Si te quedas en la casa eres dependiente de un hombre y vives en el pasado, si sales es porque definitivamente eres una irresponsable que no entiende lo que ser madre significa.

Poco a poco empecé a entender, mucho de lo que pasa a un segundo plano es una misma, ya no importa mucho lo que tu sientas, en principio porque lo único que puedes sentir es felicidad, cualquier sentimiento fuera de eso puede ser considerado una aberración y contra natural al instinto de la madre, porque hasta una perrita se echa en un rincón a darle calor y alimento a sus cachorros, sin importar el tiempo. El tema es que no somos animales, tenemos mas que instinto. Recuerdo una vez que alguien para poner de manifiesto lo que significaban las nuevas prioridades me dijo, ya no importa si tu comes o no, lo importante es que ella coma, esto me dio claridad, cuando le pregunte, como puede ser que su alimentación sea primordial antes que la mía, si ella se alimenta de mi? Se hizo un silencio, interrumpido por su charla sobre la maternidad y lo que esto representaba. Yo no lograba identificarme con las cosas que me decían, sentía que era restarle importancia al verdadero trabajo de criar a mi bebé.

Trato de imaginarme a Mariana Isabel en veinte años, deseo que pueda cuidar de ella misma, que sepa proteger su autoestima de las acciones erradas que cometa y que pueda protegerla también de las muchas cosas que a lo largo de su vida va a escuchar, quisiera que se amara tanto como yo la amo, que se respete como ser humano, que sea autentica. De que otra forma puedo transmitirle esto a mi hija si no es aplicándolo conmigo misma?. El sexo de los bebes se define en el mismo momento de la concepción, aunque no lo podamos ver, eso quiere decir que soy mujer desde el preciso instante en que me concibieron, así también mi hija, no se puede dejar de ser algo que viene en nuestros genes desde el día uno. Pienso que para ser una buena madre, tengo que estar llena y plena como mujer Necesito ser comprendidas para poder comprender, amada para poder amar, necesito cuidarme para poder cuidarla a ella, nutrirme de experiencias individuales de momentos conmigo, ejercicios, estudios, trabajos, cursos, lo que sea, que me permita encontrarme y cultivarme, y seria interesante contar con la solidaridad de otras mujeres, que dejen de cuestionar, cuando me ven sola en las calles sin mi hija, cuando pienso en hacer un curso de cocina, cuando decido tener unas horas al día para mi. Yo creo que este tiempo sirve para cultivar el campo donde Mariana se van a nutrir por mucho tiempo, que no es otro que mi corazón, mi mente y mi alma.

Creo que si no corro el riesgo de decirme la verdad a mí mismas sobre lo que siento no puedo cambiar y mejorar nada en mi vida, creo que quiero dejar de buscar patrones de identificación en tarjetas de día de la madre, en poesías y sobre todo dejar de compararme con el resto de las madres y sobre todo de los mamíferos, porque la verdad no me imagino a una leona diciéndole a otra la hembra humana tiene tiempo para llorar, los animales tienen instintos, y nosotras tenemos instinto y raciocinio, el instinto quizá haga que quiera reprender al niño que molesta al mío, el raciocinio me dice que eso no es correcto.

Es por eso que creo que debo analizar una y otra vez el concepto de madre que han tratado de imponerme y separarlo un poco de la palabra sacrificio, unirla mas a la palabra amor, romper con creencias que no sean sanas para mí, y sobre todo recordar que para ser madre, primero hay que ser mujer. Así que me siento feliz, porque di a luz a mi hija, ella me está enseñando a cuidarme, a quererme, a validar mis sentimientos, a proteger mi autoestima, me convirtió en madre y me reafirmó como mujer, sin culpas, sin sacrificios, una mujer que sueña, que ama, que tiene emociones propias, y que la ama a ella con cada célula de su cuerpo. Mariana es quien ilumina todos los rincones de mi vida, mi alma, mi corazón y mi mente, mi mejor ejemplo de mujer.

sábado, 3 de julio de 2010

Mi blog

Aun no se cual es la finalidad de crear este blog, quizá sea para satisfacer mi deseo de escribir, deseo que me acompaña desde que leí Mujercita a los 7 años de edad y me identifique con Josephine March, Jo. Tal vez sea para plasmar en el todas esas ideas que se me acumulan en la cabeza y no sé a veces como darle salida, mi esposo creo que se marea de tanto escucharme y mientras duermo trata de buscar el botón de "hablar moderado" o quizá, "apagarse a los 5 minutos". No se como empezarlo ni como seguirlo, pero quiero intentarlo.

En principio me gustaría explicar el por qué del nombre SoHam. Desde hace algunos años la practica del yoga se ha convertido en una actividad muy importante en mi vida, de hecho una de las que mas disfruto y me llena, antes de tener a mi Mariana, practicaba tres veces a la semana, durante el embarazo dos veces a la semana y ahora voy a yoga postnatal con ella, experiencia por cierto maravillosa y a la que le queda poco tiempo de vida, porque mi princesa pronto empezara a gatear, y bebé que gatea quiere conocer el mundo y no va a quedarse tranquila viendo como mamá hace con su cuerpo distintas poses de animalitos.El hecho es que la practica del Yoga llena mi vida, y trato de leer todo lo que pueda sobre este tema, en estos días pensaba en la apertura de este blog, y pensando, en que nombre le pondría, me cruce con la palabra SoHam, un mantra.

Resulta ser que SoHam es el sonido de la respiración, en la inhalación So y en la exhalación Ham, esta expresión se traduce de varias maneras, So (Dios) Ham (Yo) y unidos puede formar "Yo soy" , "Yo soy Él" en términos yoguicos, la palabra Él se refiere al Espíritu Universal o el Absoluto, para mi esto es Dios. Así pues, cuando respiramos recordamos suave y constantemente la conexión que existe entre el ser individual y la conciencia universal, Espíritu Universal o el Absoluto, o Dios.

Estoy en un momento de mi vida muy especial, donde el "Yo soy" se manifiesta constantemente, no como una respuesta altiva, sino como una forma de validar mis emociones, de conectarme conmigo, ese "yo soy" tambien es una muestra de humildad ante un mundo que cada dia te ofrece cosas nuevas que aprender y que sumarle al ser, también es una forma de conectarme con las experiencias de cada persona y sus aprendizajes y, por supuesto una forma de conectarme con la mente de todos, Dios.

Así que aquí estoy, respirando (SOHAM) conectada con mi primera heroína literaria, Jo March, soltando esas cosas que se cruzan por mi cabeza, ofreciendo un poco de descanso a los oídos de mi esposo, tratando de establecer conexiones conmigo y con el resto del mundo y con Dios, a través de la escritura, veremos como se hace este camino, pero lo cierto es que "Yo Soy" y eso me gusta.