Hace seis meses y medio me convertí en mamá, dar a luz a mi hija ha sido hasta ahora la experiencia más fascinante que he vivido, me refiero al parto, ese momento de completa conexión con tu cuerpo, donde en cada respiración vas ayudando a tu bebé a tomar posición, para dejar su mundo perfecto y avanzar a uno que siendo imperfecto es muy interesante. Mi hermano en uno de sus escrito reseña este momento de la siguiente manera: " … aguanto como una macha y como si nada el dar a luz a Mariana Isabel". Ahora que lo pienso, la verdad es que lo aguante como una mujer, todavía no conozco ningún macho que de a luz un hijo, no entiendo porque le damos connotación femenina a términos masculinos, cuando la palabra de género femenino existe, solo se puede dar a luz como mujer, entonces cabe decir, aguante como una mujer y con mucha respiración y concentración, el dar a luz a Mariana Isabel.
Cuando estaba embarazada, me pregunté muchas veces por qué se usaban los términos dar a luz o alumbramiento para sustituir la palabra parir; después de parir, me di cuenta que ella trajo luz a mi vida, y no es porque antes no tuviese alegrías o viviese en las penumbras, sino porque Mariana le dio luz a todos los rincones de mi vida, de mi corazón, de mi mente y de mi alma, ahora no puedo dejar de ver esas cosas de mi ser, que guardaba para reflexionar y resolver mas adelante, el mas adelante nunca llego, primero llego mi hija.
Desde ante de concebirla, yo sabia que me tomaría un tiempo en mi carrera para dedicarme a su crianza, por lo menos en los dos o tres primeros años de su vida, en ocasiones he visto las caras de personas, la mayoría mujeres que haciendo una mueca en su cara, preguntaban con el mayor tacto posible, pero sin poder disimular: “y entonces para que estudiaste tanto?, o “bueno, eso era antes que las mujeres se dedicaban solo a las labores de la casa y los hijos, ahora los tiempos han cambiado y además los niños son diferentes”. No doy mayores explicaciones al respecto, porque es engancharse y, dependiendo del caso una respuestita mías podría desencadenar una larga discusión cuando menos y cuando más lograr que la persona que hizo la pregunta se cuestione sobre la crianza de sus propios hijos.
En otras oportunidades al llenar una planilla de cualquier cosa, solicitud de tarjetas de crédito, ingreso a una clínica, etc., Profesión: Educadora, Trabajo: casa, automáticamente la Sra. o Srta. (si, siempre es mujer) exclama, ah! Usted no trabaja?, por lo general yo de irreverente contesto: no, yo no trabajo, y trato de poner mi mejor cara de mantenida, si mi esposo está presente, siempre dice muy serio: “ella tiene el trabajo mas difícil del mundo porque tiene que saber de todo y no es remunerado” la Sra. o Srta. en cuestión lo mira con ojos de borrego, le sonríe y le dice que tiene razón, pero a mi me sigue viviendo como la mantenida de este buen hombre. Gracias a Dios, este hombre es mi mayor apoyo.
Al convertirme en madre, casi instantáneamente empecé a escuchar a mi alrededor frases como las siguientes: "ahora lo primordial es ser madre, lo demás pasa a un segundo plano" yo me preguntaba, qué será lo demás?. Otro comentario: "una es ahora primero madre que mujer" “una se pierde a una misma” y yo con mis preguntas internas: será que me estafaron y todas menos yo habían venido con un botoncito en la nuca, "modo madre" "modo mujer" "modo profesional". Creo que estas dudas sumado a otras muchas cosas genero en mí la llamada tristeza purperal que me dio todo el primer mes de vida de mi hija.
Y es que como dice la Dra. Christiane Northup, en su libro Madres e hijas, a un gran número de mujeres la maternidad nos produce mas conflictos y ambivalencias de lo que reconocemos, porque no queremos que nos llamen malas madres o que nos acusen de no querer a nuestros hijos. Yo lloraba todos los días, y me cuestionaba muchísimo como es que si ya tengo a mi bebé no me siento la mas dichosa? no dormí las dos primeras noches y me fue muy difícil amamantar, me sentía llena de dudas y culpas, mientras a mi alrededor muchas mujeres entre madres de mis amigas, amigas, madre propia y hermanas, seguían hablándome del cambio en las prioridades, de la felicidad que se siente, de todo lo que pasa ahora a un segundo plano. Y yo solo pensaba como no sentir dudas ante la única decisión en la vida de una mujer que le cambia totalmente el futuro? Quedar embarazada, como dice la Dra. Northup requiere poca reflexión, pero criar un hijo sano y seguro, es sin lugar dudas el trabajo mas difícil que existe, y yo creo que es porque una no puede hacer "undo", “editar” o “borrar”.
Tenemos que soportar que culturalmente se crea que la crianza es instintiva, un dispositivo que tenemos las mujeres, que se activa en el mismo momento en el que el bebé abandona nuestro útero. La maternidad esta muy asociada con la palabra sacrificio y tal vez sea esa la razón por la cual cuando te ven llorando, el tiempo que te dura la tristeza, la gente te diga: “si, es que ahora eres madre, es normal”. A nadie se le ocurre pensar que una estas muerta de miedo, que no tienes idea de lo que tienes que hacer, que la angustia se apodera de ti, y que ciertamente esto no puede estar asociado a ser madre, puede estar asociado a las hormonas que se desequilibran después del parto, a algunos medicamentos que te manden o a emociones reprimidas, pero me niego a pensar que están asociadas al ser madre, porque si es así seria hasta estúpido que quisiéramos volver a pasar por esto. Pero como la maternidad también esta relacionada con el sentimentalismo exacerbado de la publicidad y el marketing, el sacrificio de una madre da para eso y más.
La noche en la que Mariana cumplió 4 meses, me sentía un tanto agobiada, mi esposo la cuidad muy bien, así que decidí salir a cenar con una de mis mejores amigas, por primera vez sola, sin mi bebé y sin mi esposo. Mi amiga aún no es madre y tal vez por eso, ha sido una de las personas que más apoyo emocional me ha brindado, adora a mi hija, con pasión y locura, pero ha sabido darle amor y cariño a la amiga de ella que aun sigue por estos lados, aunque muchas personas no se den cuenta. Mi esposo tambien ha sabido darle apoyo incondicional a mis dudas y ambivalencias, y sigue viéndome como su esposa ante todo. Esa noche, al regresar a mi casa, me cruce con mi vecina, eran cerca de las 11 de la noche, y ella sorprendida me pregunto: y Mariana? Yo le conteste que yo había ido a cenar y ella estaba con su papa, y la vecina solo exclamo ay, no! Y movió la cabeza, con desaprobación. Si te quedas en la casa eres dependiente de un hombre y vives en el pasado, si sales es porque definitivamente eres una irresponsable que no entiende lo que ser madre significa.
Poco a poco empecé a entender, mucho de lo que pasa a un segundo plano es una misma, ya no importa mucho lo que tu sientas, en principio porque lo único que puedes sentir es felicidad, cualquier sentimiento fuera de eso puede ser considerado una aberración y contra natural al instinto de la madre, porque hasta una perrita se echa en un rincón a darle calor y alimento a sus cachorros, sin importar el tiempo. El tema es que no somos animales, tenemos mas que instinto. Recuerdo una vez que alguien para poner de manifiesto lo que significaban las nuevas prioridades me dijo, ya no importa si tu comes o no, lo importante es que ella coma, esto me dio claridad, cuando le pregunte, como puede ser que su alimentación sea primordial antes que la mía, si ella se alimenta de mi? Se hizo un silencio, interrumpido por su charla sobre la maternidad y lo que esto representaba. Yo no lograba identificarme con las cosas que me decían, sentía que era restarle importancia al verdadero trabajo de criar a mi bebé.
Trato de imaginarme a Mariana Isabel en veinte años, deseo que pueda cuidar de ella misma, que sepa proteger su autoestima de las acciones erradas que cometa y que pueda protegerla también de las muchas cosas que a lo largo de su vida va a escuchar, quisiera que se amara tanto como yo la amo, que se respete como ser humano, que sea autentica. De que otra forma puedo transmitirle esto a mi hija si no es aplicándolo conmigo misma?. El sexo de los bebes se define en el mismo momento de la concepción, aunque no lo podamos ver, eso quiere decir que soy mujer desde el preciso instante en que me concibieron, así también mi hija, no se puede dejar de ser algo que viene en nuestros genes desde el día uno. Pienso que para ser una buena madre, tengo que estar llena y plena como mujer Necesito ser comprendidas para poder comprender, amada para poder amar, necesito cuidarme para poder cuidarla a ella, nutrirme de experiencias individuales de momentos conmigo, ejercicios, estudios, trabajos, cursos, lo que sea, que me permita encontrarme y cultivarme, y seria interesante contar con la solidaridad de otras mujeres, que dejen de cuestionar, cuando me ven sola en las calles sin mi hija, cuando pienso en hacer un curso de cocina, cuando decido tener unas horas al día para mi. Yo creo que este tiempo sirve para cultivar el campo donde Mariana se van a nutrir por mucho tiempo, que no es otro que mi corazón, mi mente y mi alma.
Creo que si no corro el riesgo de decirme la verdad a mí mismas sobre lo que siento no puedo cambiar y mejorar nada en mi vida, creo que quiero dejar de buscar patrones de identificación en tarjetas de día de la madre, en poesías y sobre todo dejar de compararme con el resto de las madres y sobre todo de los mamíferos, porque la verdad no me imagino a una leona diciéndole a otra la hembra humana tiene tiempo para llorar, los animales tienen instintos, y nosotras tenemos instinto y raciocinio, el instinto quizá haga que quiera reprender al niño que molesta al mío, el raciocinio me dice que eso no es correcto.
Es por eso que creo que debo analizar una y otra vez el concepto de madre que han tratado de imponerme y separarlo un poco de la palabra sacrificio, unirla mas a la palabra amor, romper con creencias que no sean sanas para mí, y sobre todo recordar que para ser madre, primero hay que ser mujer. Así que me siento feliz, porque di a luz a mi hija, ella me está enseñando a cuidarme, a quererme, a validar mis sentimientos, a proteger mi autoestima, me convirtió en madre y me reafirmó como mujer, sin culpas, sin sacrificios, una mujer que sueña, que ama, que tiene emociones propias, y que la ama a ella con cada célula de su cuerpo. Mariana es quien ilumina todos los rincones de mi vida, mi alma, mi corazón y mi mente, mi mejor ejemplo de mujer.
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