lunes, 2 de julio de 2012

Héroes entre nosotros

 

"Un héroe lo es en todos sentidos y maneras, y ante todo, en el corazón y en el alma".  Thomas Carlyle


Una de mis revistas favoritas es la conocida Readers Digest, conocida en Latinoamérica como Selecciones. En ella había una sección que me gustaba mucho y se llamaba como el título de este post, hablaba sobre esas personas que en algún momento realizan un acto heroico actuando con valor y de manera positiva, a pesar de las circunstancias. 

Conocí a Leniel en septiembre del año pasado, recién mudada a este país con toda mi tristeza a cuesta,  era el entrenador que me había asignado el gimnasio. Para ser sincera, no lo soportaba, acostumbrada a la mecánica de los entrenadores en Caracas siempre con sus bromas y los piropos en la punta de la lengua, este señor que parecía mudo, solo hablaba para indicar qué ejercicio debía hacer y para ajustar la próxima sesión de entrenamiento. Creo que él tampoco me soportaba mucho. Pero nos tocó compartir media hora de las  madrugadas (6:00 a.m. para entrenar) así que un día tambien compartimos historias, él con sus comentarios optimistas, yo? bueno, ustedes me conocen, a las 6:00 de la mañana soy peor que el resto del día. Así que mientras yo sufría haciendo abdominales y además sufría por estar lejos de mi Caracas,  este señor con sus frases motivadoras como:  “no hay razón para estar de mal humor” “sonríe” “uno no puede llevar la vida de manera pesimista"; podía hacerme sentir vergüenza en fracciones de segundos, y mucho más cuando empiezas a conocer la historia detrás del personaje. 

Leniel es de origen cubano, para aquellos que se basan en las generalidades y meten a todas las personas en un mismo saco, su historia podría ser la de todos los cubanos que salen de la Isla, y aunque creo que no es así, no es de lo que quiero hablar.  Lo que de verdad me sorprende es cómo una persona es capaz de discernir a pesar de lo que socialmente y moralmente le rodea, superar circunstancias no muy gratas sin dejar corromperse en el camino, andando siempre del lado de la luz sin perder la inocencia, sin perderse a sí mismo.  

Me sorprende como sus malas experiencias no lo marcaron, obviamnete le dejaron huellas pero no cicatrices, no hay rencor y/o resentemiento acepta lo que le ha tocado vivir y lo suma como una experiencia para ser mejor persona. Admiro profundamente como ama la libertad, para aquellos que siempre gozamos de escoger, de decir, de opinar, a veces se nos olvida que en el mundo hay cientos de personas, que por raza, condición o credo no son libres, pero Leniel me hace pensar y concluir que  la libertad  muchas veces no va de la mano con sentirse libre, creo que él nació en un país donde falta la libertad  y a pesar de ello nació para ser libre.


Desde que lo conozco no lo he visto molesto, seguramente ha estado, pero siempre sonríe, hace un chiste, y no se cansa de decir lo mucho que le gusta su trabajo de entrenador. Es desprendido de las cosas materiales, porque se dio cuenta que las gorras se dañan, las camisas se destiñen y al final eso no es nada, lo que verdaderamente importa es lo que somos, hace que sienta vergüenza cada vez que lo dice, pero también hace que me de cuenta que un par de zapatos, es sólo eso. 

No se ha conformado con ser un sobreviviente sino que tiene unas ganas enorme de superarse, por el camino correcto que no es otro que estudios y trabajo, para cuando decida publicar este post, ya habrá culminado sus estudios de policía. Durante estos meses que duró su preparación, siempre traía alguna historia que compartía con entusiasmo, estudiaba y estudiaba y seguía estudiando, nunca había visto yo tanto amor al estudio,  él hubiera sido un alumno que me hubiera gustado tener, pero papá Dios me lo puso como maestro, ¡qué ironía!, ¡que acertado!.

Es así como ahora dos tardes a la semana y las mañanas de sábado mi entrenador me enseña ejercicios y rutinas para tener mejor salud y condición física y además me muestra sobre áquello que es realmente importante como la humildad, la constancia y la alegría, me recuerda lo maravilloso que es sentirse libre, y la fortaleza interna que hay que poseer para lograrlo, ejercicios para el alma.  Este señor, que es mi entrenador, mi amigo, el amiguito del parque de Mariana, es un ejemplo de algo que dijo Buda: "el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional", sus anécdotas me hace saber que podemos ser positivos a pesar de las circunstancias, parecernos más a lo que soñamos de nosotros mismos y convertirnos en héroes de nuestras propias vidas, y aunque nadie lo note ser un héroe que camina entre nosotros.




 

 

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