lunes, 30 de abril de 2012

Pete The Cat




Pete the Cat o Pedro el gato, como se lo traduzco a mi hija, hasta los momentos su cuento favorito, es por lo general su primera opción a la hora de lectura y a pesar de que se sabe ya unos cuantos este es el que recita con mayor frecuencia. Así que Pete/Pedro ha pasado a ser parte de la familia desde hace unos tres meses. Es nuestra mascota de papel. El cuento es muy divertido, además que mezclas conceptos interesantes como colores, canciones y mucha diversión, pero hace poco pensé en Pete de una manera distinta y valoré aun más su contenido.
Cuando trabajaba como maestra en aula y ahora como mamá, observo como es de  fundamental para los padres que los niños no cometan errores,  como si de programación se tratara,  los pequeños (y no tan pequeños) deben saber hacer todo cuidadosamente y a la perfección,  para no cometer ningún error al expresarse, cuando pintan, cuando corren, cuando hablan, cuando hacen tarea, hasta cuando juegan.
Los padres se convierten en padres a doble turno, un turno donde viven una vida adulta y otro turno para vivir un poco la vida de sus hijos, así pasan por ejemplo,  largas horas haciendo tareas, porque esta actividad pedagógica y orientada al alumno,  se convierte en un punto de honor para ellos, donde sus hijos no pueden caer en la vil trampa impuesto por el villano o villana, entiéndase el docente.
Pensar que cada tarea que yo le coloqué a mis alumnos tenia dos objetivos, el primero que ellos practicaran en casa la lección del día o de la semana y, segundo que precisamente dejaran en evidencia esas pequeñas debilidades que debíamos ir corrigiendo con el paso del tiempo y que a final del año escolar se convertiría en el logro de el alumno y no de los papás.
¿Qué tiene que ver esto con Pete the Cat? Pete The Cat le enseña a mi hija además de colores y canciones, que en el camino nos pueden pasar muchas cosas, eso es parte del paseo, de la aventura,  cada cosa que nos sucede en el trayecto forma parte de una experiencia enriquecedora. Esta mascota de papel, nos enseña que debemos estar preparados para los cambios y para adaptarnos a ellos, porque cada cambio de color, de entorno, cada despiste o equivocación es una forma de aprendizaje, para fortalecer nuestro carácter, nuestra visión del mundo y la forma de encarar cada vicisitud y sobre todo, para seguir siendo nosotros mismos.
Lo he dicho antes, y lo sigo diciendo ahora, para mí lo más importante es que mi Mariana sea auténtica y feliz con cada una de las experiencias que viva, ¿quisiera evitarle fracasos? Depende. Ciertamente deben existir infinidad de situaciones por las que no quisiera que pasara, pero la frustración no es una de ellas, de hecho ya se frustra, cuando no logra que el resto del mundo y yo hagamos lo que ella quiere, creo que lo más importante para mí es que ella aprenda a manejar las situaciones que le toquen, en sus diferentes edades, y allí los adultos significativos alrededor debemos darles las herramientas para que ella aprenda a tomar sus propias decisiones, algunas serán acertadas otras tal vez le traigan decepciones pero igual que su adorado Pete, espero que siga caminando y cantando su canción, porque todo está bien.

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