domingo, 15 de enero de 2012

Día del Maestro




Tengo que confesar que llegue a la facultad de Educación por pura cuestiones del azar y no por voluntad propia, pero no fue el azar el que me llevo a meterme en el aula, fue la convicción clara que dentro de esos salones estaba y está el futuro de una nación, su mejor recurso. Así que soy Educadora de profesión y maestra por vocación.


De ser maestro se puede decir muchas cosas, pero para mí la mejor parte de ejercer esta profesión es, sin duda alguno, los alumnos. Esas personitas que llena los días de los maestros con risas, tremenduras, inventos y pare de contar. En la Universidad uno aprende muchas cosas, pero ningún profesor, ni ningún libro o teoría te dice o explica lo que los alumnos representan en la vida de los maestros.


A los míos los recuerdos puedo decir que a todos, es innegable que hay unos que marcaron mas presencia que otros, es exactamente igual que los profesores, a todos los recuerda pero hay unos que supieron tocar el corazón de una manera especial, lo mismo pasa con los alumnos. Sin embargo, uno los quiere a todos, los defiende a todos y los recuerda a todos.


Mis alumnos me enseñaron más de lo que yo pude enseñarle a ellos, me dieron la dicha de encontrar a la niña que habita en mi, y con ellos volví a cursar todos los grados desde preescolar hasta 5to año. Volví a entender lo importante que es el juguete preferido cuando los maestros te lo decomisa, volví a enamorarme por primera vez, sufrí con la matemática de sexto, entendí nuevamente el significado de la palabra Amistad y me maraville con las cosas más simples.


Cada día en mi salón de clases era una aventura, cuantas risas tuve que contener ante las respuestas mas creativa, o cuantas veces me toco explicarle los inexplicable, tratar de inculcarle respeto dentro de una sociedad que vivía el peor momento histórico que se pueda recordar. Anécdotas tengo muchas, recuerdos aun más, y en mi corazón la satisfacción de haberles dado lo mejor de mí, aun hoy en día estoy convencida de que todos ellos pueden decir de mi lo que quieran, pero jamás podrán decir que yo llegue y le dí una clase “pirata”.


Con ellos compartí infinidad de cosas, desde contarles que tenia novio, y ser ellos testigos y cómplices de los ramos de flores que llegaban al colegio, hasta las veces que me consolaron porque algo no marchaba bien, la alegría cuando les anuncie que me casaba, o cuando era obvio que había llorado y me toco decirles que tenia un tío muy enfermo, la noticia de mi embarazo, entre otras cosas, cada palabrita que me dijeron, cada abrazo que me dieron y cada sonrisa que me dedicaron las llevo impresas en el alma y forman parte de mi tesoro personal.


Alguien me dijo una vez, no puedes amar más a un alumno de lo que amas a un hijo, en aquella ocasión estaba tan brava que respondí: “pero estos 36 son mis hijos en este momento y nadie se mete con ellos” , aun hoy sigo creyendo que cada uno fue en parte mi hijo y que los alumnos como los hijos te abren la puerta de un amor que uno no sabía que existía y, como los hijos te hacen sentir esperanzas de que el mundo tiene y debe ser un lugar mejor.


El amor que siento por mis alumnos me hacer sentir admiración y respeto para quienes fueron parte de mi educación, no quise a mis maestras de primarias lo reconozco, pero le agradezco todo lo que me enseñaron. En cuanto a mis profesores de bachillerato, mis profesores del conocido "Mamute" fueron otra cosa. Pacientes, cariñosos, con una vocación imensa para enseñar y con mucho amor para dar, a ellos no solo les agradezco sino que de corazon los quiero porque me ayudaron a ser mejor profesora y cada vez que he necesitado de ellos, allí han estado. Y de la universidad, estan de los dos tipos anteriores, los que pasaron solo para enseñar el contenido hasta aquellos que aun el día de hoy siguen siendo amigos y maestros del día a día.


Pero hoy día del maestro, además de pensar en mis maestros y agradecerles por todo lo que me dieron, de pensar en mis colegas y el arduo trabajo que tienen que hacer en este momento histórico que vive nuestra sociedad; me permito hoy pensar también en mis alumnos, la razón fundamental de que en un día como hoy agradezca enormemente el Plan Divino que me llevo a la facultad de Educación hace quince años atrás, la razón fundamental por la que siempre quise ser mejor persona, esas caritas que llenaron mis días de esperanzas y alegrías y que me dieron la oportunidad de volver a ver la vida con el lente de la inocencia.


Feliz Día a todos aquellos que dejaron su huella en mi corazón, mis alumnos, mis mejores Maestros!

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