Pete the Cat o Pedro el gato, como se lo traduzco a mi hija, hasta
los momentos su cuento favorito, es por lo general su primera opción a la hora de lectura
y a pesar de que se sabe ya unos cuantos este es el que recita con mayor frecuencia.
Así que Pete/Pedro ha pasado a ser parte de la familia desde hace unos tres
meses. Es nuestra mascota de papel. El cuento es muy divertido, además que mezclas conceptos
interesantes como colores, canciones y mucha diversión, pero hace poco pensé en
Pete de una manera distinta y valoré aun más su contenido.
Cuando trabajaba como maestra en aula y
ahora como mamá, observo como es de fundamental para los padres que los niños
no cometan errores, como si de
programación se tratara, los pequeños (y no tan pequeños) deben saber hacer todo
cuidadosamente y a la perfección, para no cometer ningún
error al expresarse, cuando pintan, cuando corren, cuando hablan, cuando hacen
tarea, hasta cuando juegan.
Los padres se convierten en padres a doble turno, un turno donde
viven una vida adulta y otro turno para vivir un poco la vida de sus hijos, así
pasan por ejemplo, largas horas haciendo
tareas, porque esta actividad pedagógica y orientada al alumno, se convierte en un punto de honor para ellos,
donde sus hijos no pueden caer en la vil trampa impuesto por el villano o villana, entiéndase el docente.
Pensar que cada tarea que yo le coloqué a mis alumnos tenia dos
objetivos, el primero que ellos practicaran en casa la lección del día o de la
semana y, segundo que precisamente dejaran en evidencia esas pequeñas
debilidades que debíamos ir corrigiendo con el paso del tiempo y que a final
del año escolar se convertiría en el logro de el alumno y no de los papás.
¿Qué tiene que ver esto con Pete the Cat? Pete The Cat le enseña a
mi hija además de colores y canciones, que en el camino nos pueden pasar muchas
cosas, eso es parte del paseo, de la aventura, cada cosa que nos sucede en el trayecto forma
parte de una experiencia enriquecedora. Esta mascota de papel, nos enseña que debemos estar preparados para los
cambios y para adaptarnos a ellos, porque cada cambio de color, de entorno,
cada despiste o equivocación es una forma de aprendizaje, para fortalecer
nuestro carácter, nuestra visión del mundo y la forma de encarar cada vicisitud
y sobre todo, para seguir siendo nosotros mismos.
Lo he dicho antes, y lo sigo diciendo ahora, para mí lo más
importante es que mi Mariana sea auténtica y feliz con cada una de las experiencias que viva,
¿quisiera evitarle fracasos? Depende. Ciertamente deben existir infinidad de
situaciones por las que no quisiera que pasara, pero la frustración no es una
de ellas, de hecho ya se frustra, cuando no logra que el resto del mundo y yo hagamos
lo que ella quiere, creo que lo más importante para mí es que ella aprenda a
manejar las situaciones que le toquen, en sus diferentes edades, y allí los
adultos significativos alrededor debemos darles las herramientas para que ella
aprenda a tomar sus propias decisiones, algunas serán acertadas otras tal vez
le traigan decepciones pero igual que su adorado Pete, espero que siga
caminando y cantando su canción, porque todo está bien.
