domingo, 8 de mayo de 2011

Ser Madre








MAMÁ... Error! Nombre de archivo no especificado.

Por Isabel Allende

Siempre que quieren hablar de madres en la televisión muestran mujeres con bebitos en los brazos, sonrientes, dulces, cariñosas, sin una pizca de cansancio, espléndidamente maquilladas y a eso agregan maravillosas frases de pósters. ¡¡Mentiras!! Las mamás no somos abnegadas amantes del sacrifico y aguerridas guerreras que todo lo pueden. (Aunque más de una vez queremos abarcar todo).

Las mamás lloramos abrazadas a la almohada cuando nadie nos ve, pedimos anestesia en el parto. Pedimos disculpas cuando están dormidos por los gritos y enojos de la mañana, besamos sus caras cuando duermen y les decimos cosas bonitas aunque nadie se de cuenta.

Mentamos madres en diecisiete idiomas cuando tenemos que poner el despertador a las 2 de la mañana para ir a buscarlos a una fiesta. También mentamos madres en diecisiete idiomas más cuando tenemos que poner el despertador a las 6 para estar listos a la 8 y por mas temprano que te despiertes se hace tarde.


Nos peleamos con el Papá que a veces ni tiene culpa de nada y regañamos a todos. Cuando les decimos que no se peleen con ese compañerito que les dice “enano” o “cuatro ojos”, y les damos toda clase de explicaciones conciliatorias, en realidad querríamos tener el cogote del pequeño verdugo entre nuestras manos. Y también pensamos que la vieja de geografía es un mal bicho cuando les baja la calificación porque no saben cuántos metros mide el Aconcagua , el Nilo, o cuales son los municipios de tu estado, que, al final, a quién carajo le importa!. (Pero no lo podemos decir.)

No es que nos encante pasarnos horas en la cocina tratando de que el pescado no tenga sabor a pescado y disimulando las verduras en toda clase de brebajes, en lugar de tirar hamburguesa a la plancha o un simple lonche .... Es que tenemos miedo de que no crezcan como se debe.

No es que nos preocupe realmente que se pongan o no un suéter.... Es que tenemos miedo de que se enfermen.

No es que los queramos más cuando se bañan.... Es que no queremos que nadie les diga roñosos, sucios y que huelen mal.

No lo hacemos por Uds. Lo hacemos por nosotras. Porque ser mamá no tiene que ver con embarazos, pañales y sonrisas de Mejoralito.

Tiene que ver con querer a alguien más que a una misma. Con ser capaz de cualquier cosa con tal de que ustedes no sufran. NADA, nunca, jamás. Aunque les gritemos, y los enojos y los golpes para corregirlos que nos conviertes en malas madres y en brujas sin sentimientos.

Ustedes nos hacen felices....

Cuando les encantan nuestras milanesas, las sopitas, cuando nos consideran sabias por contestar todas las preguntas de los concursos de la tele.

Cuando vienen llorando a gritos porque se rasparon la rodilla y nos dan la posibilidad de darles consuelo y curitas.

Cuando recién levantadas nos dicen, qué linda estás, mamá.

Cuando nos proponen casamiento porque somos "su novia".(y lo disfrutamos mientras llega la primera noviecita que nos destierra de ese lugar). Ustedes nos hacen mejores. (Aunque no los digamos)

Nos dan ganas y fuerzas. Nos comeríamos un animal crudo antes de que les toque un dedito del pie. Nos lavamos la cara y salimos del baño con una sonrisa de oreja a oreja para hacerles saber que la vida es buena, aunque nos vaya como el reverendo carajo.... y estemos mas jodidas que nunca.....

Cantamos las canciones de "Las divinas" y de Patito Feo y vemos Bob Esponja y escuchamos a Jonas Brothers y compramos Nopucid y Tempra y repasamos 5000 veces la tabla del 2, la del 3, la del 8, y arreglamos el carburador para llevar a los chicos al fútbol, al inglés, a dibujo, a la psicóloga, a básquet, a volley, a danzas, a la casa de la amiga, al karate, a la maestra particular, al dentista, al médico, a comprar un pantalón...

Y armamos 24 bolsitas con anillitos y pulseritas y tratamos de que el pastel parezca un Pikachu y que el
huevito parezca una cara feliz con la catsup. Hacemos maquetas escolares y Disfraces o al menos lo intentamos hasta la 3 de la mañana.

Y nos buscamos otro trabajo y sacamos créditos
y nos compramos libros y vamos al psiquiatra y al pediatra y alos videos y negociamos con los maestros y los acreedores y recortamos figuritas y estudiamos junto a ustedes ríos, provincias, las capitales de los países de Europa y nos ponemos lindas y nos enojamos y nos reímos y nos salimos de y nos convertimos en la bruja y la princesa de todos los cuentos.....Sólo y exclusivamente para verlos felices.

A mis hijos: Verlos felices es lo que nos hace felices.

Ojalá pudiéramos pegar el mundo con cinta scotch (como la lámpara que cayó en combate en la última guerra de la pijamada), para que fuera un lugar mejor para ustedes.

Gracias por hacerme su mamá. Gracias por hacerme tan importante.

Gracias, por esas porquerías que hacen en el colegio con corchitos, sopas, semillas y palillos (que casi nunca entiendo para que sirven pero guardo religiosamente).

Gracias por los abrazos, los besos, las lágrimas, los dolores, los dientes de leche, las cartitas, los dibujos en el refri, el Tempra.

Gracias por tus berrinches e insultos, por tantas noches sin dormir, los boletines, las plantas rotas del jardín por jugar a la pelota, Por mi maquillaje arruinado por ser usado para jugar a la mamá, por las fotos de la primaria...Son mis mejores medallas.

Gracias porque LOS AMO mas que a mi VIDA. Y ese, es el amor que me hace grande.

Lo demás es "marketing"

jueves, 5 de mayo de 2011

Una mujer...



Si tuviera que humanizar a Venezuela, sin pensarlo dos veces estoy segura que sería mujer, es demasiado compleja para el cerebro práctico masculino. En mi cabeza es una mujer mestiza, obviamente, nacida de la unión de lo que en historia conocemos como blanco criollo y una indígena, o negra, o mulata. Se empeño en nacer, a pesar de esa relación ilícita que tenían sus padres y tan poco aceptada por la sociedad de la época, sin embargo fue una niña amada y feliz.
Físicamente no puede ser una Miss, pero sí es de buena figura y voluptuosa, sin caer en lo vulgar, es educada porque sus padres la criaron niña de bien. Tiene un corazón grande como sus sueños pero también un grave defecto, mala cabeza para escoger a los hombres de los que se enamora, y cada uno se ha aprovechado de ese amor, para quitarle las dotes que su padre invirtió en ella, para engañarla con promesas que nunca le cumplieron y para dejarla con más hijos necesitados.
Ah!, porque se me olvidaba decirles ella es madre, no solo de los que parió, sino de cuanto muchachito vino y toco su puerta, en tiempos mejores, cuando ella era una gran señora y las madres de estos niños no tenían como alimentarlos, estos niños cruzaban las calles y arriesgaban sus vidas para ir a pedirle un poquito de lo que ella tenía y que su marido de turno ostentaba. Y a cada uno de estos hijos no solo alimento, sino que acuno, cobijo y cuido como si ella misma los hubiera parido, los adoro aun cuando ellos ya convertidos en grandes señores reniegan de ella, y no pierden oportunidad para despreciarla y decir a viva voz, que sí, que ella tenía dinero y recursos, pero ellos le dieron un mejor estilo a su vida, y no solo la desprecian a ella, sino a esos hermanos de crianza que compartieron la dulzura de su madre, nada, que de mal agradecidos esta lleno el mundo, pero a Venezuela eso no le importa, sigue diciendo con orgullo: "esos también son mis hijos, y todo se los perdono”, inclusive hay quienes han vuelto con sus madres y a ellas les dan todo el crédito de lo que ahora son.
Venezuela cree mucho en esos hombres que le prometen un mejor futuro para sus hijos, se enamora, se embelesa y ahí es cuando se pierde, aguanta cualquier tipo de maltratos, a los amigotes que se quedan hasta tarde en la casa invitados por el marido, los juegos, las parrandas, las mentira, siempre esperando que de verdad le cumplan con las promesas que le hicieron cuando la estaban enamorando, y el hombre de turno ya no es como antes no le compra helados a los niños mas pequeños y a los mayores pues de esos ya ni se acuerda, ella lo sufre en silencio.
Es una mujer de lucha y de sueño, es joven, esta viviendo lo que mujeres y hombre mayores ya vivieron en otras épocas, que sea noble no la convierte en una tonta, ella sabe, ella ve, ella oye. Espera el momento justo para decir: “hasta aquí” y de verdad será hasta ese momento, y una vez más sus hijos darán la cara por ella, y la defenderán como una fiera herida, de los abusos y del maltrato, de la arrogancia y de la desidia. Ella sufrirá el desengaño y se lo recriminará.
Llorará amargamente por haber creído, que ese hombre podría ayudarla a solucionar la cantidad de problemas que le ocasionan sus desordenados hijos, sin embargo un día se mira al espejo y se vuelve a descubrir como la mujer hermosa que es, se da cuenta del amor tan grande de quienes la engendraron, del amor tan grande que siente por todos sus hijos, los propios y los adoptados, los que se quedaron y los que se fueron, quienes la adoran y quienes la repudian, mira su cuerpo y descubre en cada parte de su piel todo los dones que Dios le dio, mira hacia dentro y se da cuenta que no hay rencor solo amor, allí mismo en ese espejo se da cuenta sobre sus tacones, que ella y sus hijos saldrán adelante, como lo hicieron otras tantas veces a través de la historia y que a pesar de todo lo vivido, nunca nadie le quitara lo bailao.